Las primeras universidades fueron..


 

Las primeras universidades fueron las de Salerno, Bolonia, París y Oxford.

 

La primera de ellas, sin embargo, era bastante diferente de las otras tres. Aunque no tan importante como Toledo, Salerno tuvo un destacado papel en la traducción de textos cientificos y filosofos griegos y árabes al latín, si bien la medicina era la única disciplina en la que proporcionaba enseñanza superior. De hecho, Salerno era más conocida por el nivel de su práctica médica que por cualquier otra cosa. (estaba rodeada de manantiales minerales a los que acudían los cojos y los ciegos).

 

La escuela estaba formada por un conjunto de facultativos que pese a impartir algún tipo de enseñanza no constituían una corporación formal. En cualquier caso, las primeras muestras de una literatura médica aparecen allí en el siglo xi: enciclopedias, tratados sobre herbología y ginecología (cierto número de doctores, entre ellas Troula, ejercen la medicina en la ciudad) y bastantes obras árabes de ciencia y medicina y algunos textos médicos griegos traducidos al árabe.”

Estos textos estaban disponibles gracias a Constantino el Africano, de origen árabe que se estableció en la ciudad hacia 1077, antes de viajar al norte, al monasterio de Monte Cassino, donde continuó su trabajo de traducción hasta su muerte en 1087. Los más influyentes tratados árabes que vertió al latín fueron el Viaticus de al-Ja- farr, la obra de Isaac Judaeus sobre la dieta, la fiebre y la orina, y la haustiva enciclopedia médica de Haly Abbas, compilada en Bagdad unos ciento cincuenta años antes. Las traducciones de Constantino dieron nuevo ímpetu al estudio de la medicina griega, lo que redunden, en el siglo siguiente, en decenas de nuevos libros escritos por médicos de Salerno. La ciudad desarrolló así un currículo médico que, tras ser exportado a París y otras universidades, se amplió gracias a la influencia de la nueva lógica y la escolástica.
Estos avances se desarrollaron aún más en Bolonia y Montpellier. Hacia 1300 encontramos en Bolonia la primera referencia a la disección del cuerpo humano, lo que quizá fuera consecuencia de las investigaciones forenses necesarias para los procesos legales. (A su debido tiempo, el examen post mortem se convertiría en una parte fundamental del estudio anatómico.) El primer texto sobre cirugía es un tratado anónimo hoy conocido como Cirugía de Bamberg 1150. Entre las condiciones que describe se encuentran diversas fracturas y dislocaciones, lesiones del ojo y el oído, enfermedades de la piel, hemorroides, afecciones del nervio ciático y hernias. El libro explica además cómo tratar el bocio con sustancias ricas en yodo y refiere una forma de anestesia quirúrgica, una esponja soporífera empapada en extractos de beleño y amapola.

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